27 diciembre 2011

Buscando el norte

El silencio,
una promesa de cristal
que segundo a segundo
se convierte en oscuridad.

El dolor de un corazón
que se envolvió en laberintos
bruma de ideas...
una sola acción.

Buscando el norte
no hay latidos,
en este no habitan
ya los sonidos.

Perdido
en las arenas del tiempo
de esta tempestuosa entidad
llamado "el hoy ".

Un momento

Silencios que recorren la verdad,
caminos que cual cristales
cayeron en polvo una vez más

Olvidar,
¿la cura o la enfermedad?
y sin palabras me miro
soñar solo un momento más

El pecado,
la palabra que se ahogó
en las fauces de esta impune realidad.

Y ahora
todo se sumerge mar adentro,
el respiro del tiempo.

Y sin palabras
será la única admiración
el correr de las sombras
en este laberinto de razón.
Rasgando el interior
del pecho las voces
que confrontan en fuerte choche
los sueños del corazón.

Y se sientan en el umbral oscuro,
susurrando mis ángeles,
mis demonios charlando,
ante mi recuerdan
que nada mas soy humano.

Y desde este umbral
bajo el llanto del mármol,
la luz juega con la noche
cual incauto
en esta etérea realidad

28 noviembre 2011

La vieja casa [Fragmento]


Aquí les comparto un fragmento de mi cuento la vieja casa, aun un poco sin pulir pero espero que aún así lo disfruten

La vieja casa

 "A veces la mente juega con nosotros, por sugestión o por poder de la mente (como  muchos le llaman) podemos vivir situaciones tan reales que la única diferencia entre la verdad y la ilusión es ínfima y todo se trastorna en constantes palpitares. Uno de los más fuertes estado es el miedo, donde este puede transformar nuestro entorno en una vivida pesadilla y dejarnos tan indefensos como un recién nacido. Pues bien, el adentrarme a esos puntos sería tocar un tema el cual prefiero dejárselo a los conocedores, a los psicólogos y estudiosos de los estados de la mente, solo sé que lo que viví fue tan real que si no fuera por la falta de pruebas concretas, estaría al borde de mi propia cordura.

La casa estaba en buen estado, vieja y desatendida, mas en muy buen estado, pues hace mucho ya que había optado por salir de allí y hacer vida cerca de paramos más poblados; era grande, de dos pisos y un ático, por lo cual hacía notar su presencia, unas gradas en el frente recibían a los invitados justo ante la gran puerta principal. Recuerdo que llegué en auto, el cual deje al costado de la casa junto a un gran árbol que según se decía había sido sembrado para dar sombra en verano, mas ahora se encontraba, y desde que tengo memoria, deshojado, nunca un solo brote verde y para variar siempre se podía apreciar un gran cuervo negro en sus ramas, lo que en las oscuras noches de luna nueva daba un aire de tenebrosidad a las afueras del lugar.

Llegue tarde ese día pues el único camino hacia la vieja casa estaba obstruido, un puente había cedido ante el peso de los años y cayó al río y en ese momento se encontraban en los últimos arreglos para un paso provisional (algo muy común en este país), tras una larga espera en que las señales de tormenta no dejaban de hacer presencia, y de la continua parada de las obras por “los tiempos de descanso de ley”, donde el café, las conversaciones e increíblemente el licor también hizo presencia, dieron largos momentos de ocio a los trabajadores gubernamentales.

El regreso a la vieja casa no era necesario en cuestión, mas debía de realizar unos escritos y sabía que ese ambiente alejado me podría ayudar en cierta medida a tener alguna inspiración, como dije llegue tarde, ya oscurecía y era poca la claridad que quedaba, así que no me hice esperar y tomando mis maletas ingrese a mi antiguo hogar, recuerdo que mi habitación se encontraba en el segundo piso así que como por inercia subí y deje mi equipaje dentro del cuarto, a un costado de la puerta, y me dispuse a bajar para cerciorarme de que todo estuviera en orden, que podía hacer falta para mi estadía y que aún se conservaba en buen estado, así que realice una lista y me dispuse a cenar los alimentos que ya con anticipación traía para esa noche, bajo la luz de las velas y acompañado del viento que rugía esa noche cené, no había luz en la casa, obvio, pues después de tantos años de abandono lo mejor se pensó era quitar el servicio eléctrico. Sin tomar más precaución que cerrar las puertas con los cerrojos propias de estas y subir a mi habitación me dispuse a dormir, sabiendo ya lo que necesitaba adquirir la mañana siguiente en el pueblo que se encontraba a quince minutos en auto desde la casa.

La noche hizo corta la estadía de su oscuro velo y dio paso al amanecer, la verdad confieso que he sido de profundo dormir y extenso en cuanto a tiempo se refiere, más al parecer el estar tanto tiempo lejos de la vieja casa hizo que esta fuera en parte ajena a mí y me hiciera difícil el plácido y dulce descanso, así que me levanté, me dirigí a la cocina y me dispuse a desayunar; una taza de café caliente, negro, fuerte para empezar el día, no recuerdo bien con lo que lo acompañé. Al terminar recordé que no poseía nada de alimentos aparte de lo cenado y desayunado ya, así que me dirigí al auto y me en rumbé al pueblo, fueron 15 largos minutos de camino, aunque el paisaje fue grato, a la izquierda de la ruta se veía una gran y amplia llanura, interrumpida al fondo por pequeñas colinas cubiertas de arboles pero muy distantes, a mi derecha se levantaba imponente un espeso y a la vez un poco oscuro bosque, nada de que admirarse.

Al llegar al pueblo me encaminé a la venta de alimentos más cercana, no podía entretenerme demasiado pues las labores que me esperaban eran muchas y largas, y cada minuto para mi valía oro, así que dispuse de los víveres y retorné por el mismo camino, pues era el único por el que podía transitar con el vehículo, casi llegando a la vieja casa note un extraño olor en los bosques y unos murmullos, mas desde niño los escuchaba y me di a la idea como antes de que era el viento jugando entre las enramadas de la arboleda.

Tomé las compras del auto, entré a la casa y las dejé en la cocina, sobre la mesa, la verdad como no había electricidad tuve el cuidado de no comprar nada que necesitara refrigeración, parecía un estudiante universitario, con galletas, atún, arroz, pero bueno, la verdad quería concentrarme más en mi trabajo que en comer, así que fui a el cuarto de redacción, así le llamábamos a la habitación que mi padre utilizaba para leer y escribir sus crónicas, era editor en un periódico un tanto serio, si serio se le puede llamar a algún medio aquí, pues todos son en algún modo influenciados.

- ¿La vida después de los sueños?, no no, muy simple, ¿Inconsciencia latente?, no va con el texto- recuerdo que pase un poco de penas escribiendo el titulo, nunca me agradó enmarcar mis garabatos entre un nombre que a lo mucho daría a los demás una idea que sería más de lo que ellos quisieran pensar que mía. Estaba muy concentrado en ello.

-Jaazzzseeee, aaabbbdiiilll-
-¿el viento?, naaa, ha de ser una entrada de aire en alguna grieta de la madera del cuarto, como siempre.
-Jaazzzseeee, aaabbbdiiilll-
-¿uuuhh?, mmm... qué extraño, ¿será la ventana?- así que me levanté y mire que la ventana estaba entre abierta, así que la cerré -No recuerdo haberla abierto.... a lo mejor lo hice antes de ir al pueblo y no lo recuerdo-
Así que después de cerrar con tranca la ventana proseguí escribiendo, creo que el detalle me iluminó en parte pues intitulé el escrito como “La ventana entreabierta”, recuerdo que debía escribir algo basado en unos textos de Algernon Blackwood, no muy bien recuerdo cuales, siempre tuve memoria temporal en cuanto a trabajos se refería. Pasó así el día entre escritos y los descansos comunes para comer algo y preferí cerrar el ya casi ido día meditando en mi habitación.

Subí por las escaleras, y me pareció ver correr una sombra a mis espaldas, más asumí que era producto de la vela y continué con mi paso, entre al cuarto y junto a mi cama en la mesita de noche coloque la vela, y me dispuse a cambiarme para dormir, al poner mi humanidad sobre la cama, escuche el reloj de la sala sonar, dar las campanadas de la hora y eso si me erizo la piel, de pie por la impresión volví a mis cabales y tome la vela para bajar a apagar el reloj, este era de péndulo, antiguo, sonaba como campanario de iglesia y eso desde niño nunca me había gustado.
Bajé las escaleras, parecían bloques de hielo, helados, jamás los había sentido así, pero igual bajé, y ya en la sala desconecté el viejo reloj de péndulo, pero al ir bajando sentía como poco a poco ese frío subía por mis pies descalzos, sentía como se arrastraba, se adherían y con su frió se incrustaba en mis pies.
Me fui llenando de un terror inmenso al bajar las escaleras, quería correr mas no podía, sabía que sería inútil y hasta riesgoso en la oscuridad de la casa.

Al llegar al final de la escalera note la puerta de la casa abierta, un extraño escalofrío subió por mi cuerpo y me dejó atónito del miedo, quedé así un minuto, pensaba que si era un ladrón, -no creo la casa no tiene nada de valor, ¿sería un prófugo?, lo dudo la cárcel más próxima esta a días caminando y en la radio no escuché nada... ¿qué será?, ¿quién o qué habrá entrado en la casa?, me animo a revisar la casa?, ¿mejor huyo en el auto?-


Al final opté por revisar la casa, me dispuse a revisar primero la sala donde estaba el reloj, cerré la puerta antes de ir y me dispuse a ir a la sala con la vela en una mano y con un viejo paraguas como arma de defensa.
La sala estaba despejada, nada allí, seguí a la cocina y todo estaba en orden, incluso los víveres seguían de la misma manera que los deje, igual los demás cuartos del primer piso, maldición que sucedía allí, nadie arriba pues no escuche a nadie en el piso superior cuando baje, regrese a las escaleras y de nuevo la puerta abierta pero esta vez de par en par, Dios que ocurría, no escuché pasos y si alguien andaba allí tenía que oírlos, pues el piso viejo de madera rechinaba todo, ¿que será, Dios mío?, decía, y de nuevo sentía como por mis pies subía algo frío, que se adhería a mis pies, y clavaba como heladas púas hasta lo más profundo de mi cuerpo, salte de la impresión, ya no soportaba la situación cerré la puerta con seguro y la reforcé con una silla y subí las escaleras lo más veloz que pude y de nuevo escuché a mis espaldas:

-Jaazzzseeee, aaabbbdiiilll -
-! Jaazzzseeeeeee, aaabbbdiiiiiiilllllll! -
-Jaazzzseeeeeeeee, aaabbbdiiiiiliilllllll dajaaaakkk-
la voz empezó susurrante y la tercera vez que hablo lo hizo en tono fuerte, sentía explotar mis oídos, una voz fina entre niña y mujer que resonaba y resonaba a mis espaldas, sentía como miles de cuchillos a punto de traspasarme, a punto de ser rasgado hasta quedar hecho trisas.

Pude llegar a mi habitación, allí me quede en silencio y apague la vela, todo había quedado en completa quietud, en un estado de silencio total y oscuro, solo se distinguía lo que uno que otro rayo de luz de luna permitían ver. 

Desde mi habitación se podía apreciar el árbol que se encontraba cerca de la casa, allí sus ramas desnudas, macabras por la noche llamaban a mi imaginación a pensar las mas inusuales y disparatadas situaciones, asumiendo mas y mas el horror, cuando salido de la nada y mirando resplandecer sus ojos con el brillo de la luna un cuervo graznó fuertemente extendiendo sus alas y llevándome a un estado de terror inimaginable. Comencé a ver nublado, mis manos y pies no respondían y cada vez más me resultaba difícil ver, escuchaba el graznido del cuervo cada vez más lejano, como si este se hallara en un profundo poso hasta que llegue a un punto en que no vi, ni escuche nada mas...[...]"

Mauro Solís Hernández

14 noviembre 2011

Infierno


Creciente el camino,
Creciente y agotador
Los pasos que conducen
Todo ese terror.

Rasgan las piedras
Mis débiles pies,
Mi débil piel,
Piel de sueños y desdén.

Corren las sombras
Agobiadas, locas;
Corren agitadas
El fuego las consume…
Sin misericordia.

La luna en lo alto no es más
Que la burda mirada,
La embriagada euforia
De los sueños, espinas que enconan.

Y aun así
Aquí estoy de pie
Sobre las piedras luchando sin fin.
En este mi infierno personal.
Aquí les dejo un escrito hecho en el cansancio de la noche espero lo disfruten y me disculpo por la prolongada ausencia:

Hoy rugen,
fuego interno,
oscuridad y sueños,
huesos que de dolor crujen.

Canta la noche,
requiem cortante,
sombras danzantes
de mi cordura en derroche.

Pues caigo al suelo,
guerrero herido,
del camino perdido
con el alma cegada en velos.

Y aun así
levantarme tendré,
seguir sin temer
y de las aguas...hacerme abrazar,
en la soledad...aquí.

06 octubre 2011

Letras Malditas

Aquí les comparto un pequeño texto que realicé como continuación de un microcuento de un conocido mio (Pablo Delgado) seguidor de Lovecraft, espero lo disfruten: 


Tras ella se escuchaba la creciente carcajada demoníaca del doctor, corría y corría sin encontrar fin a sus pasos; mas Susana cayó en un pasillo sin fin, un eterno escapar con el terror pegado a su piel y la imagen del espejo devorando su cordura. La criatura le asediaba, y aunque el cansancio golpeaba su ser no podía dejar de correr, la puerta de plata que se divisaba al frente le implantaba la idea en su corazón de que solo ahí podría ser libre solo ahí podría dejar todo atrás, pero mientras mas corría, mas la puerta se alejaba de ella, convirtiendo todo en una antecámara del terror.

-Pobre niña, esta muy perturbada- se escuchó una voz en el fondo del cuarto oscuro.

-Trate por hipnosis hacerla encontrar algo de cordura, mas fue en vano, el proceso hipnótico solo hizo crecer mas sus delirios, y el recuperar su mente creo que será un proceso muy difícil- dijo el doctor viendo la mirada perdida de Susana sentada en el sofá, inmóvil.

-Le advertí que no leyera ese libro, no todos pueden resistir el poder que oculta tras sus letras pero ella insistió, su amor incalculable por la esotería la trajo a este punto-

- ¿Y que libro leyó?- Dijo el doctor preocupado.

Sacando un libro de negro cuero, viejo, con grabados extraños se le leía en la cara superior el titulo "Necronomicón"

29 septiembre 2011

Tierra de Lobos

Camina solo y cansado,
sus sueños hoy le son pesados, 
vive a uno cada día
a uno los instantes, los sueños y su vida. 

Luna llena es quien le acompaña
en los senderos de ansia y calma,
que le ven hoy arder
la sangre de sus venas, nuevo nacer.

Mira ángeles de una sola ala
correr tras las sombras,
los velos que ahogan
la luz de sus frías almas.

Y aún así caminando sigue,
solo tras la noche triste
que a perderse le invita
oh lobo que en aullidos
sus sueños con fervor grita.

10 septiembre 2011

El último en Babel

Desperté, mirando el polvo cubrir todo, era la ira de un rayo, el pesar de una traición que rasgó los sueños de un alto habitar. De izquierda a derecha nada había ya, encerrado quede dentro de la torre, el camino al cielo se quebró. Centurias efímeras y eternas aquí corren y yo vago eterno, solo sin salida ni salvación.


04 septiembre 2011

Les comparto un pequeño escrito hecho a la inspiración de la madrugada en mi tierra natal

Aturde la niebla
la claridad del mirar
a través de la fría ventana
en esta noche de aspera realidad

Y viaja la mente diluida,
separada entre luz y oscuridad,
cuadros y retratos
de tinta que fluye
en el borde de los sueños y la verdad.

Saliendo de uno corre
a ocultarse en el siguiente,
la sombra que de la tinta crece,
fantasmagoría, homúnculo que en su nacer se estremece.

29 agosto 2011

La recomendación Literaria

El valle perdido (The lost valley) es un relato de terror del escritor inglés Algernon Blackwood (1869-1951).

Blackwood nació en Shooter's Hill. A lo largo de su vida, desempeñó oficios muy variados en Norteamérica: granjero en Canadá, encargado de un hotel, minero en Alaska, reportero en Nueva York. De vuelta a Inglaterra, comenzó a escribir relatos de terror, con gran éxito. Como a otros escritores británicos del género, se le relaciona con la Golden Dawn, organización secreta cuyas enseñanzas pueden haber influido en la peculiar atmósfera mágica de sus cuentos.


Aunque Blackwood escribió varias historias terroríficas, generalmente su obra busca provocar asombro, más que horror. Sus mejores historias son un prodigio de construcción, ambiente y sugerencia.



El cuento fue publicado en la antología fantástica de 1910 El valle perdido y otras historias (The lost valley and other stories)

Aquellos que lo deseen pueden leer el relato de Algernon Blackwood: El valle perdido, aquí:

http://www.scribd.com/doc/23062340/El-valle

06 agosto 2011

Sobre el arte de escribir cuentos fantásticos.

Buceando en Internet encontré este texto que el escritor H.P Lovecraft y ahora quiero compartirlo con ustedes:

La razón por la cual escribo cuentos fantásticos es porque me producen una satisfacción personal y me acercan a la vaga, escurridiza, fragmentaria sensación de lo maravilloso, de lo bello y de las visiones que me llenan con ciertas perspectivas (escenas, arquitecturas, paisajes, atmósfera, etc.), ideas, ocurrencias e imágenes. Mi predilección por los relatos sobrenaturales se debe a que encajan perfectamente con mis inclinaciones personales; uno de mis anhelos más fuertes es el de lograr la suspensión o violación momentánea de las irritantes limitaciones del tiempo, del espacio y de las leyes naturales que nos rigen y frustran nuestros deseos de indagar en las infinitas regiones del cosmos, que por ahora se hallan más allá de nuestro alcance, más allá de nuestro punto de vista. Estos cuentos tratan de incrementar la sensación de miedo, ya que el miedo es nuestra más fuerte y profunda emoción y una de las que mejor se presta a desafiar los cánones de las leyes naturales. El terror y lo desconocido están siempre relacionados, tan íntimamente unidos que es difícil crear una imagen convincente de la destrucción de las leyes naturales, de la alienación cósmica y de las presencias exteriores sin hacer énfasis en el sentimiento de miedo y horror. La razón por la cual el factor tiempo juega un papel tan importante en muchos de mis cuentos es debida a que es un elemento que vive en mi cerebro y al que considero como la cosa más profunda, dramática y terrible del universo. El conflicto con el tiempo es el tema más poderoso y prolífico de toda expresión humana.

Mi forma personal de escribir un cuento es evidentemente una manera particular de expresarme; quizá un poco limitada, pero tan antigua y permanente como la literatura en sí misma. Siempre existirá un número determinado de personas que tenga gran curiosidad por el desconocido espacio exterior, y un deseo ardiente por escapar de la morada-prisión de lo conocido y lo real, para deambular por las regiones encantadas llenas de aventuras y posibilidades infinitas a las que sólo los sueños pueden acercarse: las profundidades de los bosques añosos, la maravilla de fantásticas torres y las llameantes y asombrosas puestas de sol. Entre esta clase de personas apasionadas por los cuentos fantásticos se encuentran los grandes maestros -Poe, Dunsany, Arthur Machen, M. R. James, Algernon Blackwood, Walter de la Mare; verdaderos clásicos- e insignificantes aficionados, como yo mismo.

Sólo hay una forma de escribir un relato tal y como yo lo hago. Cada uno de mis cuentos tiene una trama diferente. Una o dos veces he escrito un sueño literalmente, pero por lo general me inspiro en un paisaje, idea o imagen que deseo expresar, y busco en mi cerebro una vía adecuada de crear una cadena de acontecimientos dramáticos capaces de ser expresados en términos concretos. Intento crear una lista mental de las situaciones mejor adaptadas al paisaje, idea, o imagen, y luego comienzo a conjeturar con las situaciones lógicas que pueden ser motivadas por la forma, imagen o idea elegida.

Mi actual proceso de composición es tan variable como la elección del tema o el desarrollo de la historia; pero si la estructura de mis cuentos fuese analizada, es posible que pudiesen descubrirse ciertas reglas que a continuación enumero:

1) Preparar una sinopsis o escenario de acontecimientos en orden de su aparición; no en el de la narración. Describir con vigor los hechos como para hacer creíbles los incidentes que van a tener lugar. Los detalles, comentarios y descripciones son de gran importancia en este boceto inicial.

2) Preparar una segunda sinopsis o escenario de acontecimientos; esta vez en el orden de su narración, con descripciones detalladas y amplias, y con anotaciones a un posible cambio de perspectiva, o a un incremento del clímax. Cambiar la sinopsis inicial si fuera necesario, siempre y cuando se logre un mayor interés dramático. Interpolar o suprimir incidentes donde se requiera, sin ceñirse a la idea original aunque el resultado sea una historia completamente diferente a la que se pensó en un principio. Permitir adiciones y alteraciones siempre y cuando estén lo suficientemente relacionadas con la formulación de los acontecimientos.

3) Escribir la historia rápidamente y con fluidez, sin ser demasiado crítico, siguiendo el punto (2), es decir, de acuerdo al orden narrativo en la sinopsis. Cambiar los incidentes o el argumento siempre que el desarrollo del proceso tienda a tal cambio, sin dejarse influir por el boceto previo. Si el desarrollo de la historia revela nuevos efectos dramáticos, añadir todo lo que pueda ser positivo, repasando y reconciliando todas y cada una de las adiciones del nuevo plan. Insertar o suprimir todo aquello que sea necesario o aconsejable; probar con diferentes comienzos y diferentes finales, hasta encontrar el que más se adapte al argumento. Asegurarse de que ensamblan todas las partes de la historia desde el comienzo hasta el final del relato. Corregir toda posible superficialidad -palabras, párrafos, incluso episodios completos-, conservando el orden preestablecido.

4) Revisar por completo el texto, poniendo especial atención en el vocabulario, sintaxis, ritmo de la prosa, proporción de las partes, sutilezas del tono, gracia e interés de las composiciones (de escena a escena de una acción lenta a otra rápida, de un acontecimiento que tenga que ver con el tiempo, etc.), la efectividad del comienzo, del final, del clímax, el suspenso y el interés dramático, la captación de la atmósfera y otros elementos diversos.

5) Preparar una copia esmerada a máquina; sin vacilar por ello en acometer una revisión final allí donde sea necesario.

El primero de estos puntos es por lo general una mera idea mental, una puesta en escena de condiciones y acontecimientos que rondan en nuestra cabeza, jamás puestas sobre papel hasta que preparo una detallada sinopsis de estos acontecimientos en orden a su narración. De forma que a veces comienzo el bosquejo antes de saber cómo voy más tarde a desarrollarlo.

Considero cuatro tipos diferentes de cuentos sobrenaturales: uno expresa una aptitud o sentimiento, otro un concepto plástico, un tercer tipo comunica una situación general, condición, leyenda o concepto intelectual, y un cuarto muestra una imagen definitiva, o una situación específica de índole dramática. Por otra parte, las historias fantásticas pueden estar clasificadas en dos amplias categorías: aquellas en las que lo maravilloso o terrible está relacionado con algún tipo de condición o fenómeno, y aquéllas en las que esto concierne a la acción del personaje con un suceso o fenómeno grotesco.

Cada relato fantástico -hablando en particular de los cuentos de miedo- puede desarrollar cinco elementos críticos: a) lo que sirve de núcleo a un horror o anormalidad (condición, entidad, etc,); b) efectos o desarrollos típicos del horror, c) el modo de la manifestación de ese horror; d) la forma de reaccionar ante ese horror; e) los efectos específicos del horror en relación a lo condiciones dadas.

Al escribir un cuento sobrenatural, siempre pongo especial atención en la forma de crear una atmósfera idónea, aplicando el énfasis necesario en el momento adecuado. Nadie puede, excepto en las revistas populares, presentar un fenómeno imposible, improbable o inconcebible, como si fuera una narración de actos objetivos. Los cuentos sobre eventos extraordinarios tienen ciertas complejidades que deben ser superadas para lograr su credibilidad, y esto sólo puede conseguirse tratando el tema con cuidadoso realismo, excepto a la hora de abordar el hecho sobrenatural. Este elemento fantástico debe causar impresión y hay que poner gran cuidado en la construcción emocional; su aparición apenas debe sentirse, pero tiene que notarse. Si fuese la esencia primordial del cuento, eclipsaría todos los demás caracteres y acontecimientos, los cuales deben ser consistentes y naturales, excepto cuando se refieren al hecho extraordinario. Los acontecimientos espectrales deben ser narrados con la misma emoción con la que se narraría un suceso extraño en la vida real. Nunca debe darse por supuesto este suceso sobrenatural. Incluso cuando los personajes están acostumbrados a ello, hay que crear un ambiente de terror y angustia que se corresponda con el estado de ánimo del lector. Un descuidado estilo arruinaría cualquier intento de escribir fantasía seria.

La atmósfera y no la acción, es el gran desiderátum de la literatura fantástica. En realidad, todo relato fantástico debe ser una nítida pincelada de un cierto tipo de comportamiento humano. Si le damos cualquier otro tipo de prioridad, podría llegar a convertirse en una obra mediocre, pueril y poco convincente. El énfasis debe comunicarse con sutileza; indicaciones, sugerencias vagas que se asocien entre sí, creando una ilusión brumosa de la extraña realidad de lo irreal. Hay que evitar descripciones inútiles de sucesos increíbles que no sean significativos.

Éstas han sido las reglas o moldes que he seguido -consciente o inconscientemente- ya que siempre he considerado con bastante seriedad la creación fantástica. Que mis resultados puedan llegar a tener éxito es algo bastante discutible; pero de lo que sí estoy seguro es que, si hubiese ignorado las normas aquí arriba mencionadas, mis relatos habrían sido mucho peores de lo que son ahora.

-Howard Phillips Lovecraft

Buenas Buenas

Es un gusto, a pesar de lo alejado que he estado de este medio, el poder brindar ahora la opción de acceso a mi blog para dispositivos móviles, haciendo así mas fácil la experiencia del mismo desde estos dispositivos.

Saludos

17 julio 2011

Fue rotunda la herida,
se ve caído
en el polvo maldito,
de su tierra, odiada, querida.

Rasgó el ultimo hilo
de lo que fue tela
manto de conciencia,
que luchó por mantener cautivo.

Y ahora no es demonio,
ni ángel se mira
en su cuna de espinas,
descansa esencia, de su ser patrimonio.

03 julio 2011

Opera Fantasma IV.

No son los fantasmas del ático,
cada golpe que azota
las líneas que cobra en cada segundo
la poca cordura
que tu alma abraza sola.

Salvaje se alza el fuego
que más y más veloz alcanza
a rodear la mente y los gritos
que fracturan el cristal del alma,
que rompe el hilo delgado
del tiempo la calma.

-Somos las leyendas de tus libros,
la legión que convocó la antigua madre-
y rompieron esas palabras,
el repetir de la voz
vieja y cansada
de la mujer tras él,
de la sombra a sus espaldas.

26 junio 2011

Cazador

Sintió así correr por sus venas el fuego, mirando su ser rodeado por la oscuridad de la recién caída noche, bajo los umbrales de la puerta a sus espaldas. Con la cabeza mirando al suelo, su cabello caía en porciones en su rostro y su mirada siempre hacia el horizonte ardían con la furia que ansiaba salir de él, ya no era más un simple hombre, ahora sus pasos le hicieron cazador, le convirtieron en parte de la noche.

Mauro Solís

28 mayo 2011

Lamento de los inocentes III. Luna Roja

Seguí en el desempolvado de mis apuntes y encontré otro verso basado en el Drácula de Koji Igarashi, espero les agrade

Eternidad de sombras
en ella y lloras,
sangre hecha inmortal,
razones de débil falsedad.

Luna Brillante y escarlata
tan benévola y malvada,
cual diario proclamas
ecos de esta opera de fantasmas.

Brilla mágica y clemente,
brilla furia y calma envolvente,
sellos en almas forjados,
sin futuro, presentes vivientes del pasado


21 mayo 2011

Aria de penas

Desempolvando los viejos apuntes encontré este escrito simple, algo viejito ya (casi 5 años tiene si no me falla la memoria), aquí se los dejo, se basa en el Drácula de Koji Igarashi



Emperador fue,
el alma en su pecho
de la noche y el miedo
y del caos el ser.

Yace interno,
iras y frío fuego
al nacer al paso en el suelo,
dolor eterno.

Amor de la hoguera leña,
futuro lejano e incierto,
oscuridad al bien vuelto
para borrar
del pasado la huella hecho.

18 mayo 2011

William Hope Hodgson (15 de noviembre de 1877- 17 de abril de 1918)



Escritor inglés, fue uno de los precursores del terror moderno y la ciencia ficción, y sirvió de inspiración a autores como H.P Lovecraft; pese a ser uno de los escritores de terror moderno más interesantes del siglo XX, se encuentra sumido en un injusto olvido.


Hodgson y Lovecraft

Hodgson y sus obras influyeron de manera importante en la obra de Lovecraft. Este lo mencionó en su ensayo El Horror Sobrenatural en la Literatura, criticándolo en unos aspectos y elogiándolo en otros.

Con respecto a The night land, Lovecraft pondera la creatividad del escritor y su desbordante imaginación al recrear un mundo devastado, especie de antiutopía futurista en la que la lucha entre los últimos seres humanos y las fuerzas de la oscuridad parecen no tener fin. Pese a que Lovecraft pone algunos peros a su estilo, un tanto anticuado y recargado, alaba por otro lado las obras en sí, especialmente la innovación que éstas supusieron. Tal es el caso de La casa en el confín de la tierra, en la cual Lovecraft se inspiró en parte para la creación de Los Mitos de Cthulhu.

Gracias a la mención positiva de Hodgson en su ensayo, Lovecraft lograría que el escritor no cayera en el olvido y que sus obras no se perdieran para siempre.


Obras

El reino de la noche.
Carnacki, el cazafantasmas.
La nave abandonada y otros.
La casa en el confín de la tierra (1908).
Un horror tropical y otros.
Los piratas fantasmas.
Los botes del “Glen Carrig”.


La desaparición

Probablemente la muerte de William Hope Hodgson, cuando tenía poco mas de 40 años y una prometedora carrera literaria, resulta tan increíble como sus historias. Enrolado en el ejercito británico combatió contra los alemanes durante la primera guerra mundial. El 17 de abril de 1918, en Francia, explotó una granada enemiga en el lugar donde se encontraba el autor.
No se encontraron ni rastros de su cuerpo.


Algunas portadas de sus libros:

29 abril 2011

El Hijo del Dragón

En las profundidades del Cerro de La Cruz se esconde un gran misterio, centurias de soledad y oscuridad despiertan para llevar el temor a lo mas profundo del corazón de un hombre.

El hijo del Dragón, segundo cuento de la colección "Hijos del Mal" y continuación directa de La Vieja Casa, sigue en desarrollo de manera satisfactoria, la historia continua

04 abril 2011

Renovando la fachada

Estamos renovando la cara del blog, la presentación del Clan del Silencio esta siendo refrescada para que sus visitas sean mas placenteras y que las letras permitan en su mudez, en su silencio expresar todo cuanto desean...

Volveremos tan pronto sea posible

ATTE:

Mauro >Flamehowl< Solís Hernández

05 marzo 2011

El hijo del Dragón (mini fragmento)

¡¡¡NOOOOO!!!- exclamé fuertemente llevando mi mano izquierda a mi cara

-¿Una pesadilla?, fue tan real –

Sentía arder la sangre de mis venas como si se convirtiera en lava, y de pronto todo el lugar se veía envuelto en fuego, solo un pequeño círculo en el cual me encontraba estaba libre de él. Y una sombra se movía por el fuego; aquí, allá, aparecía y desaparecía, para volver a dejarse ver en otro lugar, susurrando grotescamente, torturando mi cordura, y allí, desperté de golpe.



Regresaron a mi mente los momentos vividos en la vieja casa, volviendo a sentir en todo mi ser cada instante de desesperación.



-¡¡Paaaaz por favor!!... paz- dije llevando las manos a sostener mi cabeza a punto de estallar. Y en ese momento recordé la cruz sobre el cerro [...]

26 febrero 2011

Buenas Nuevas, y muy satisfactorias para mi

No sabía si postearlo o no, solo que me ganó la satisfacción de ver terminado a gusto total mi primer cuento serio, "La Vieja Casa" es un cuento del que me siento como ya lo dije satisfecho, ha tomado su tiempo por diversas circunstancias pero con mucho orgullo, como el padre que ve nacer a su hijo veo ya terminado el cuento.

Aún así no se puede detener la creación y el segundo cuento, "El Hijo del Dragón", ya esta iniciándose esperando tenga el mismo nivel que “La Vieja Casa”, espero tenerlo listo a su debido tiempo para ser publicados.

---se despide ATTE: Mauro R. Solís Hernández---

20 febrero 2011

Una incursión diferente

Aquí les dejo algo cortito cortito que escribí en mi "Facebook", algo muy simple, pero diferente a lo que les tengo acostumbrado:


Cold and deep,
turn into ice the anger within,
not the glowing nor the scream
of a dark sweet dream,
the life of a fantasy breaking with the glass,
the mirror and all the devils inside.

03 febrero 2011

Opera Fantasma III


Miro allí,
en la esquina de los viejos sueños
los pasos perdidos de un nacer
y la canción repite lo mismo una y otra vez:
 -"Somos los objetos que tú ves, fuera de la esquina de tus ojos"-

Retumba cada instante,
dentro del pecho es ahora incesante
y no hay manera de despertar
de lo que es el vacío y del dolor animal.

Aún suben por las paredes
rastreras las sombras de mil vidas
que sangrantes sus pasos por los cristales del olvido
-"Las formas y las sombras que rasgan pavorosas el perímetro"-

13 enero 2011

He aquí un poema de Miguel Hernández para el disfrute de todos en este día:


¿No cesará este rayo que me habita
el corazón de exasperadas fieras
y de fraguas coléricas y herreras
donde el metal más fresco se marchita?

¿No cesará esta terca estalactita
de cultivar sus duras cabelleras
como espadas y rígidas hogueras
hacia mi corazón que muge y grita?

Este rayo ni cesa ni se agota:
de mí mismo tomó su procedencia
y ejercita en mí mismo sus furores.

Esta obstinada piedra de mí brota
y sobre mí dirige la insistencia
de sus lluviosos rayos destructores.

Miguel Hernández

10 enero 2011

ARTE POÉTICA

Traigo hoy un pequeño poema de Jorge Luis Borges del año 1960, espero les guste



Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

06 enero 2011

Opera Fantasma II. Callejón

He estado ausente un poco de este medio (razones varias) pero vuelvo con algo simple que espero este a la altura de sus gustos, disfrútenlo.



Surge, del tiempo el soplo,
de la noche el sollozo,
que ve recorrer tras sus labios
el aliento que ahora le es macabro.

Ve a sus espaldas la oscuridad,
mira la niebla y el frío danzar,
robar de su piel los últimos momentos,
momentos de tranquilidad.

De su alma las pesadillas,
lagrima que besa
de su piel el aliento final,
de su ser lo que el temor le arrebata sin piedad.

Y escucha los pasos tenebrosos,
los golpes en el callejón pedroso,
que miran el futuro escarlata,
baño rojo de miedo al alba